– Si trabajas con el ordenador, haz descansos frecuentes. Lo recomendable es trabajar dos horas con el ordenador y hacer descansos de media hora, aprovechando para hacer otros trabajos que no requieran fijar la vista en la pantalla.
– Visita al oftalmólogo anualmente, que es quien te hará un correcto diagnóstico.
– Aumenta la humedad del ambiente colocando, por ejemplo, un humidificador en el lugar de trabajo.
– Coloca la pantalla un poco por debajo de la línea de visión. Si la pantalla está muy alta, tienes los ojos más abiertos y la hendidura palpebral (la abertura natural que existe entre los párpados) es más grande, lo que implica que la superficie de evaporación es mayor y el ojo se seca más.
– Bebe agua. La deshidratación empeora algunos problemas como la enfermedad del ojo seco.
– ¡Alimenta tus ojos! La alimentación juega un papel fundamental en la salud de nuestros ojos. Las frutas, las verduras, el pescado y determinados mariscos como los mejillones o las gambas, los huevos (en especial las yemas) y el aceite de oliva, no pueden faltar en nuestra dieta. Aumenta también la ingesta de omega 3 (pescado azul, legumbres o frutos secos).